Los montes de la loca es un libro que llama a la reflexión, para los enfermos, los enamorados, los locos, los que cargan con la soledad y el miedo, trata diferentes pasiones y las expone a la cruda realidad que en ese momento, desde el hospicio, Marisa las vive como un recuerdo en carne viva, me gusta que en parte el libro trate de esa vida en los manicomios y como los locos que fueron llevados al exilio son parte de una sociedad que no habla del tema, algo que no se ve o está oculto porque mancha lo cotidiano como algo distorsionado que no se puede aceptar dentro de los estándares normales, pero dentro de este concepto en Gramsci pudimos ver que adopto un dicho que Sócrates uso en su filosofía “Conócete a ti mismo” que impulsa a reflexionar sobre nosotros mismos y nuestra naturaleza humana, la igualdad entre individuos y que no haya más diferencias.
Dentro de nuestra cultura estamos acostumbrados a valorar lo superficial, lo que tiene valor académico o económico y no a la persona que busca salir de la pobreza, de la ignorancia, a los de otras razas y religiones, a los locos o los que llevan con ellos la carga del sistema, siendo desplazados, ocultados y desvalorizados.
Así es como en su libro Marisa nos muestra el poder de las palabras, su voluntad para lidiar con el hospicio, la soledad, la depresión y el amor en la lejanía de todo, el apoderamiento de la personalidad propia, llegando a la capacidad de hacerse valer uno mismo por lo que vale históricamente, que es la capacidad de comprender ese valor y tomar conciencia de su función en la vida, sus derechos y sus deberes. Como explica Gramsci todas estas no surgen porque si, el hombre a diferencia de la naturaleza es una creación histórica, es espíritu, por esta razón sigue habiendo desigualdad y lucha de clases. El pertenecer a esa parte de la sociedad no aceptada, porque no se ve o porque no se quiere ver, exiliados de un mundo que desconoce de esto y le teme, es quizás una de las razones por la cual no se quiere mirar esta realidad, nadie quiere terminar en un manicomio, dormido, olvidado, sin familia ni amigos, sin ser querido y ocultado, callando a veces para no ser reprimido y tener que pasar más tiempo con otros que viven esa lucha. Un contrauniverso como ella lo expresa de seres que quieren ser mirados, oídos, saludados, pero que en fin son personas que aman, lloran, buscan la ternura, la aceptación y un espacio de pertenencia que en el hospicio no se encuentra y su entorno no les supo dar.
Dentro de los poemas de Marisa hay temas que resuenan y llevan la marca de lo que nos vemos identificados, como en las canciones de Silvio Rodríguez, donde las personas conservan la esperanza para salir del hospicio, de las malas situaciones de manera que renace la ilusión. Se remite a los actos de represión y la injusticia de los más poderosos hacia los débiles, tanto Marisa como Silvio resuenan en ello, con empatía, llamando a la esperanza en forma de ideal para curar el dolor del exilio, del rechazo, con la premisa de conservar la memoria, por los desaparecidos, los reprimidos como Fuentealba, por los callados, ya que con la memoria surge la voluntad para seguir luchando por los derechos, el amor propio, por los demás y por los que ya no están.
Desde sus emociones Marisa refleja las pasiones que llenan el alma, en “Mecanismos” nos habla de la música, los poemas, la literatura, y desde una visión casi romántica sus deseos, la admiración por la lucha de otros, las alegrías de estos que se vuelven suyas, donde busca una satisfacción y paz para su ser, para su alma, lograr armonía y buscar lo atractivo de la vida, lo que sus ojos pueden ver pero también sentir y se vuelve exclusivo en sus pensamientos. Por otro lado recuerda a sus amores, a sus enemigos que se vuelven cuerpo, como el desahucio y la espera, la paciencia que tiene un paciente en el nosocomio, el amor que tiene hacia su hija y como la recuerda con dulzura y ternura, los protocolos con los que se manejan las autoridades, los médicos que ven al hospicio y a los pacientes desde una mirada indiferente o cauta porque no son participes de la verdadera realidad de “los locos” y hacia una mirada más profunda se adentra a la manipulación del estado en estas instituciones, las diferencias entre culturas cuando habla de Chile, los pobres y los desplazados, la amargura del encierro y como vive el amor entre lo bello y lo tortuoso, como son controladas las acciones donde los medicamentos juegan un rol importante y llena de interrogantes sus poemas, el control de lo que llega desde afuera del nosocomio hasta sus manos que más allá de que no halla privacidad sus convicciones e ideas no cambian.

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