En defensa de la identidad y de la belleza (Mecanismos) de Marisa Wagner

Análisis y perspectiva: 

Dentro del poema de Wagner pude resonar en ciertos aspectos que son significativos para mí, la manera en que describe lo simple de las cosas y fantasea con otras, nombra aspectos simples de la vida pero que en algún momento fueron parte de un sentimiento de felicidad, el contraste que hace entre lo fantástico, los sueños, algunos símbolos de esperanza y paz, y por otro lado une aspectos más oscuros, como una mezcla de amargura y felicidad que genera la melancolía de los recuerdos tanto buenos como malos que se ven como el aprendizaje que ella siguió para formar su identidad.  Desde pequeños actos de la cotidianeidad hasta los gustos, lo amargo de las cosas y  lo dulce de otras, no solo en su sentido literal, sino también como el disfrute de cada momento vivido.

Por otro lado refleja las pasiones que llenan el alma, como la música, los poemas, la literatura, y desde una visión casi romántica sus deseos, la admiración por la lucha de otros, las alegrías de estos que se vuelven suyas, donde busca una satisfacción y paz para su ser, para su alma, lograr armonía y buscar lo atractivo de la vida, lo que sus ojos pueden ver pero también sentir y se vuelve exclusivo en sus pensamientos.

Marisa Wagner enfatiza en varios aspectos a tener en cuenta, ella describe a la creatividad como una forma original de resolver problemas, donde se mezcla lo racional y lo irracional, algo que ya fue dado con la novedad y la excitación haciendo de esta la mayor rebelión de la existencia humana ya que sin creatividad el hombre no se habría podido civilizar. Esta se origina en las raíces de la humanidad por esa necesidad de vencer los obstáculos que la vida le impone, donde el hombre se puede identificar y desde ese recorrido inicial por la humanidad nos permite relacionarnos con el resto.

Aunque antes se creía que venía de afuera, de los dioses, de las musas y de la locura (Siglo XVI)  esto se vio referido luego al mundo de las artes, pero no está solo referido a eso, porque todos nuestros actos de la vida cotidiana tienen creatividad, lo que le da un estilo personal a nuestras actividades. La mayor parte de nuestra vida la pasamos en estados no creativos porque creemos no ser capaces de crear, pensamos que es una condición especial, donde se nace así o los demás tienen algo que nos falta a nosotros, que si bien es cierto dice Wagner, pero esta puede entrenarse. 

Nos explica que hay un orden social donde se nos impone sentirnos empobrecidos, que nos convierte en seres pasivos transmisores de esa concepción en el entorno para que luego se  replique esto y así no ser conscientes de lo que somos capaces, con la creencia de que no se pueden cambiar las cosas. Pero si el hombre no hubiese sido creativo no habría podido sobrevivir, es así que nos podemos convertir en seres creativos y dejar de ser  pasivos, sumisos y obedientes, dejar de pensar por cuenta ajena y producir algo nuevo y nuestro, pero esta forma esta desvalorizada en la sociedad de consumo y se apega al rol que le sirve al sistema para generar sus ganancias. 

El ser creativo es independiente, recorre caminos diferentes y tiene libertad de criterios, porque la creatividad convierte a una vida pasiva en una vida más plena, de una manera original y nos muestra lo que somos hasta cuando no tenemos conciencia de ello. 

En el siglo XVI la creatividad se usaba específicamente para el arte, se la consideraba un don divino y el creador era el medio que le daba vida al producto creado. Se cree que la creatividad puede provenir de la locura y que vienen de la mano, se retroalimentan y así es como en el reposo, la calma y en situaciones de placer donde podemos llegar a ser más creativos. 

Nos dice Wagner que la enfermedad obstaculiza a la creatividad y la locura no genera obras de arte, citando a Pichón Riviere, nos explica las diferencias entre el artista psicótico y un artista normal. El artista normal genera el arte en un espacio y tiempo determinado y el psicótico es automático, le surge en cualquier momento, se siente imposibilitado sobre la libertad y está condicionado por su patología. No se puede hablar de creación si no hablamos de libertad, el artista normal crea a otros, el psicótico da un mensaje cifrado, critico, que tiene que ver con cómo resuelve los objetos perdidos, las limitaciones que le impone su enfermedad y genera un producto que no tiene fuerza vital, de miradas vacías, sin un fin comunicativo con el otro ya que su fin está en recuperar lo que le quito la enfermedad. El artista normal, puede pasar por esa destrucción del objeto y volver a darle la unidad y armonía que necesitan las obras de arte (Refiriéndose a “El Guernica” de Picasso) dándole vida, fuerza y resolución. La diferencia entre ambos está en que el psicótico no puede comunicarnos nada ya que ese objetivo no está en él, no es transmitir lo que hiso sino reparar su situación interna. 

La creatividad está adentro, y para apreciar y entender la obra de un artista se deben tener en cuenta detalles como su nivel de conocimiento, la cultura en que vivió, sus creencias y valores. La creatividad y la libertad son conceptos que se retroalimentan y es así como la cultura nos entrega productos que son lo conocido, lo aprobado y probado por nosotros a los que se los denomina “conservas”, el artista genera hechos nuevos y estas conservas se van regenerando.

 El conocimiento forma parte del capital que poseemos para ser creativos y ese capital es parte de la historia de la humanidad, todo está en la memoria que aparece como parte fundante de lo que vamos a ser cuando nos convertimos en creativos, en la lucha por la supervivencia, para vivir con más confort y  libertad. La creatividad nos hace humanos y es íntima con la felicidad, permitiéndonos reconocer nuestro valor como integrantes de una especie que por cuestiones dominantes no puede compartir esa libertad sin ser esclavos del sistema a beneficio de quienes ponemos todas nuestras capacidades, la eficacia y eficiencia que esta desvalorizada por el mismo.

El proceso creativo es un eterno proceso, tiene bloqueos perceptuales, culturales y emocionales. En lo perceptual se refiere a aquello que no nos permite ver el problema, donde no sabemos de qué se trata. Los bloqueos emocionales están ligados con el temor a equivocarse y el qué dirán, la mirada del otro y los bloqueos culturales tienen que ver con la cultura propia, lo que es bueno y malo, el entorno, la cultura en que nacimos, con que nos identificamos y que hay a nuestro alrededor, está ligado a la autocensura que no es consiente y está instalada dentro de nosotros. Un hombre necesita vencer esas dificultades lo cual conlleva un entrenamiento. Los aliados del proceso creativo son aquellas situaciones de reposo, placenteras, de ocio que son positivas para la creación. 

Anatómica y biológicamente hay maneras de observar en cuales de las ondas cerebrales la creatividad es más fuerte. Freud, ligaba la neurosis con la creatividad, el ocio llevo a civilizaciones completas a la destrucción pero el hombre necesita ser creativo y cuando resuelve esta necesidad esta crece. Debemos saber separar nuestras necesidades de las que nos inventa la sociedad de consumo, superarlas para lograr nuestras metas, el desequilibrio humano y la carrera contra nuestra propia especie.

Dentro de esta clase cita a Fidel Mosio que relata experiencias grupales de creatividad e individuales que se ven diferentes en cierto punto pero el producto final de la grupalidad es un resultado que depende de cada uno, a diferencia del artista psicótico que no produce para nadie, el normal produce para otros o para sí mismo y el producto grupal produce algo superior al individual pero que no habría sido posible sin la mirada individual, dentro de este el concepto de bello o no es un producto cultural ya que la belleza cambia constantemente y se modifica.

El estado creativo es entrenable, es un proceso que se ha pensado en dividirlo en etapas para permitir su estudio, Wallis plantea que las etapas son 4, estas no están perfectamente divididas, las cuales se mezclan y sus límites se esfuman:

  • La preparación: consiste en controlar los datos, aquello que existe, y trabajar con las conservas culturales, ideas e imágenes.

  • El estado de iluminación: donde se preparan estas ideas y datos existentes hasta que aparece la solución al problema.

  • La verificación: el contenido y la forma que se le va a dar al producto

  • El producto terminado: Dar por finalizado el proceso donde es imprescindible no juzgar y separarnos de eso. Durante el salto creativo juzgar funciona en contra de la creatividad.


Wagner también nos explica que solo utilizamos el 40% de nuestras habilidades, el resto está desvirtuado y desvalorizado. Dentro de estas se encuentra la intuición, ella la describe como un momento instantáneo de la conciencia, no se sabe de dónde viene, es un estado inconsciente, el cual se puede convertir en una herramienta y configurarse como material para la actividad creativa que se desvaloriza porque de eso depende nuestra felicidad en el mundo.




EN DEFENSA DE LA IDENTIDAD Y DE LA BELLEZA (MECANISMOS)

A mí me gustan los caballos blancos,
Los girasoles.
Los cigarrillos rubios y los negros.
El café muy fuerte.
El mate amargo.
También me gustan los pepinos
-como los prepara Nomi-
los langostinos, las rabas, los locos, los erizos…
-en fin, todos los mariscos-
Las canciones de Serrat,
José Larralde,
Spinetta, Manal, Charly Garcia,
Violeta Parra.
El tango, Piazzola. El Polaco y La Tana.
Algunos versos de Neruda.
Todo Vallejo.
Los libros de Cortázar.
Los hombres con el rostro aindiado y otros hombres.
El mar.
Los Redonditos de Ricota.
El teatro contemporáneo y algo del teatro clásico.
La voz de Janis Joplin.
Los cuadros de Dalí.
Las mujeres de Modiglianni.
El Guernica de Picasso.
El Jardín de las Delicias, de H. Bosch.
Boca Juniors.
El asado y las ensaladas.
La provoletta a la parrilla.
El piano de Villegas.
Los cuadros de Mauricio Stem.
La cerveza bién helada.
El color amarillo.
El humor de Eduardo Arce.
Leer Artaud de vez en cuando,
Y también a García Márquez.
Las caricias.
El dulce de leche.
Levantarme en medio de la noche
E irme a pasear por Buenos Aires.
Los hombres y las mujeres que luchan
Por un mundo más habitable.
Los pies chiquitos de Malena.
Algún cuento de Borges.
Dos poemas de Benedetti y cuatro de Gelman.
Los besos de Malena.
La poesía de Sergio Darlin.
Las canciones de la nueva trova.
Dibujar.
Hacer el amor cada cuatro días.
Escribir boludeces…
Pero en realidad, ahora que lo pienso,
yo me fabrico estas listas
porque aquí en el hospicio
me son muy necesarias.
Así uno no se olvida
De quien es, al menos…
Y de paso se acuerda que existen cosas lindas.


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