Disparador: Subjetividad social, sujeto y representaciones sociales (Análisis del artículo de Fernando González Rey)
Elegí este articulo como disparador para abordar varios temas que hemos estado trabajando en este primer cuatrimestre, la subjetividad como constituyente de la personalidad y la vida social, el sujeto como actor en los diferentes escenarios y contextos de la vida y las representaciones sociales que forman el amplio campo de perspectivas en un sistema complejo y dinámico.
En los primeros párrafos podemos desglosar como las representaciones
representan un concepto que fue tomando forma en las diferentes disciplinas de
las ciencias sociales, en este aspecto, hago enfoque en lo que aprendimos de Pichón
Riviere, que nos habla de representaciones sociales a través del sujeto como
actor social donde desde la practica se sitúa en un extenso sistema de
representaciones las cuales tienen sus condiciones de producción y a su vez
como la emergencia de resolver la complejidad de sus relaciones sociales, culturales
y económica que constituyen su contexto.
Como uno de los temas principales se centra la subjetividad
como generador de los conocimientos que el sujeto va a obtener del mundo
exterior y el significado que para él va a tener el mismo, donde va a construir
su realidad. Desde el campo de las ciencias sociales se generaron varios
conceptos donde el positivismo también tomo en parte a lo objetivo que va de la
mano con lo subjetivo. Se han rechazado términos mentalistas donde la
subjetividad abarcaba su máxima expresión derivados de la filosofía analítica que
últimamente son parte del pensamiento posmoderno.
Por otra parte dentro de este pensamiento posmoderno se cita
a Dewey que consideraba que “la experiencia humana se hace humana por la
existencia de asociaciones y recuerdos” es aquí donde la imaginación se hace
presente y genera en el sujeto las emociones, el considera que la consciencia
es un flujo en movimiento, se diferencia de otros procesos humanos como una
unidad simbólico- emocional producida por la experiencia donde la base es la
subjetividad.
Las influencias del entorno o el contexto en el que se
encuentran los individuos y los lleva a sentir o hacer dependiendo de lo que
ese estímulo le provoque, de allí surge la configuración subjetiva, acorde a los factores sociales, históricos y
los procesos que los llevo a formarse como persona, esta configuración
representa un sistema organizado en proceso que da sus propias alternativas a
lo largo del mismo, en esta organización González Rey se interesa no sólo por
el individuo, lo social y lo histórico sino también lo singular del sujeto,
piensa en la personalidad como la organización de la subjetividad individual.
Durkheim también dio un importante aporte dentro de la
psicología social donde considera a las representaciones como una unidad
mental, en el momento en que se producen afectan a los demás órganos y al
espíritu, las representaciones pasadas y presentes que lo constituyen, enfatizó
una mente constituida por estados subjetivos donde las representaciones son
parte de este sistema. Por otro lado ha podido desarrollar conceptos más allá
de las representaciones conscientes donde se vio esa necesidad, el hecho de que
las escuelas llamadas dinámicas han creado teorías psicológicas en el campo de
la clínica, el psicoanálisis, donde se asociaron la subjetividad y la
metafísica.
En otro análisis González Rey remarca como la Psicología Social
ante el énfasis de una Psicología individualista se derivaron otras dos Psicologías: una Psicología
Social Sociológica que se encuentra en contra posición de la Psicología Social Psicológica
donde se distinguen lo social de lo psicológico e influyó en la separación de
la subjetividad y del sujeto en la Psicología Social.
Dentro de las teorías de la Psicología Psicológica Social se
encuentran las representaciones sociales donde Fernández (1990) afirma que “los
fenómenos sociales no están estrictamente dentro de los individuos” esto se
puede explicar en sus interacciones sociales y dentro de su subjetividad, es
por esto que la comunicación se convierte en objeto de la psicosociología.
González Rey explica que la separación de lo individual de
lo social no permite ver la organización psíquica e individual que se
desarrolla en la experiencia social e histórica del individuo y tampoco sus
propias acciones que tienen un impacto de transformación en sus formas de vida
y de organización social.
En el espacio de estudios sobre el sujeto, los grupos y las
instituciones pudimos ver este pensamiento en el texto de Ana Quiroga que cita
a Riviere en varios aspectos donde la realidad social es un factor determinante
en el desarrollo del conocimiento, y es un esquema complejo y contradictorio
donde las relaciones y la diversidad de intereses determinan las formas de
pensamiento, representación y el conocimiento como diversas formas de
interpretación de lo real, donde los sistemas de representación no puede ser
analizados sin su historia social, rompiendo la estructura entre el objeto a
estudiar y sus condiciones de producción.
En este caso el texto enfatiza que no ha habido dentro de la
Psicología moderna un trabajo teórico profundo orientado a definir lo subjetivo
como una dimensión esencial de los procesos humanos, que se expresa tanto en el
nivel de los procesos y de las organizaciones sociales, como en el nivel
individual.
La subjetividad representa una opción productiva, la forma
en que las diferentes formas de organización y los procesos de la vida social
se expresan en la organización de cada espacio y forma de organización de esa
vida social, y la forma en que esa intrincada red subjetiva social adquiere en
la organización subjetiva de las personas concretas, Durkheim en este aspecto
considera que las representaciones colectivas son exteriores a las conciencias
individuales lo que quiere decir que en la elaboración de un resultado común
cada uno tiene su contribución; pero los sentidos privados del sujeto se tornan
sociales solamente al combinarse bajo la acción de fuerzas que la asociación
desarrolla, este es un modelo donde lo individual contribuye de forma
cualitativa con lo social, presentándolo como sentido subjetivo.
La obra de Vygotsky aporto temas de gran importancia en el
desarrollo de la Psicología social con la subjetividad que podría enriquecer y
fortalecer el desarrollo de las representaciones sociales en un momento en que
el relativismo asociado a algunas de las posiciones del pensamiento posmoderno
amenaza el compromiso ontológico de las representaciones sociales y parece
intentar reducirlas a los espacios dialógicos inmediatos de las relaciones
interpersonales compartidas.
La subjetividad en una perspectiva histórica y cultural
Dentro de la psicología soviética que desarrollaba Vygotsky
el tema de la subjetividad levanto grandes sospechas de idealismo, sin embargo
en las obras de Vygotsky y Rubinstein se encuentran importantes principios que
conducen a una comprensión diferente de la psique en las condiciones de la
cultura y de la mente humana.
Rubinstein genero una teoría de unidad entre la actividad y
la conciencia que superó la fuerte orientación metafísica que, de forma
general, caracterizó el desarrollo de la conciencia tanto en la Psicología como
en la filosofía modernas.
Vygotsky expresa el movimiento de un pensamiento en
desarrollo, que fue tomando varias formas en el curso de su vida y se
identifican tres momentos esenciales de su obra:
· En la primera parte atribuyó particular
importancia a conceptos como personalidad y motivación, que tomaron nuevas
formas en sus trabajos; asimismo, enfatizó la necesidad de analizar de forma
integrada los procesos cognitivos y afectivos.
· En un segundo momento de su obra se centra en la
mediación semiótica y en el proceso de interiorización, pensaba que toda
operación psíquica interna primero había sido externa, esta fue una de sus
expresiones más conocidas en este periodo; pero para González Rey implicaba
negar el carácter generador de lo interno y, por lo tanto, negar la
subjetividad.
· En el último periodo introdujo un concepto que representó
una transformación en su concepto más general sobre la psique, asociado a él
aparece por primera vez en su obra el reconocimiento del carácter generador
activo de la psique, considerado esencial para el desarrollo del nivel de lo
subjetivo en los procesos psíquicos humanos.
Vygotsky presento diferentes definiciones de sentido
orientadas a una unidad de la psique, integrada de forma inseparable por
procesos emocionales y cognitivos de procedencias diferentes, definió de forma
explícita la categoría de sentido en pensamiento y lenguaje. También pone en cuestión el sentido dentro del concepto de
personalidad a través de una categoría nueva como el de la cognición y el
afecto; así fundó una nueva Psicología de lo individual configurada en el curso
de las relaciones sociales de la persona a través de instrumentos de la
cultura, entre los que siempre destacó el lenguaje.
Desde la concepción de la naturaleza humana, social e
históricamente, el hombre es entendido como punto de llegada de un proceso histórico,
el centro de una compleja red de relaciones sociales. Es por eso que aquí me
remito a partir de la concepción del hombre y el mundo, como Riviere plantea
que el ser humano es la síntesis de una compleja red de relaciones, en una
relación dialéctica entre el mundo interno y el externo, entre el sujeto y el
contexto vincular. En esa interacción, el vínculo y el grupo aparece la
dialéctica fundante que es la Subjetividad.
Las emociones entran en nuevas relaciones con otros
elementos de la vida psíquica, lo que lleva a la aparición de nuevas funciones
y sistemas en la propia psique, fuera de cualquier tipo de relación inmediata
con lo externo. Dentro de esta categoría de sentido subjetivo para González Rey
se diferencia del sentido en Vygotsky en diferentes aspectos:
· El sentido subjetivo se define por la unidad
inseparable de las emociones y de los procesos simbólicos. Estos sentidos
subjetivos se definen en torno a espacios simbólicos producidos culturalmente,
como padre, madre, familia, raza, género, religión, valores, etc. En su
definición de sentido, Vygotsky enfatizaba lo cognitivo, con lo que quedaban
fuera, es decir, procesos como la imaginación y la fantasía y su definición de
sentido estaban asociadas a la palabra.
· El sentido subjetivo está asociado de forma
inseparable a las configuraciones subjetivas de la subjetividad individual; en
consecuencia, no se puede analizar sólo de forma puntual en el curso de la
expresión del lenguaje. El sentido subjetivo expresa las producciones
simbólicas y emocionales, configuradas en las dimensiones histórica y social de
las actividades humanas.
· El sentido subjetivo aparece como una producción
psicológica que no es lineal ni directa en relación con el carácter objetivo de
la experiencia, se produce por los efectos colaterales y por las consecuencias
de acciones y de relaciones simultáneas de la persona en sus espacios de vida
social.
“Todo el material simbólico y emocional que constituye los sentidos subjetivos se produce en la experiencia de vida de la personas, pero no como operaciones que se interiorizan, sino como producciones que resultan de la confrontación e interrelación entre las configuraciones subjetivas de los sujetos individuales implicados en un campo de actividad social y los sentidos subjetivos que emergen de las acciones y procesos vividos por esos sujetos en esos espacios, que son inseparables de las configuraciones de la subjetividad social en la cual cada espacio de vida social está integrado”
La subjetividad social
La subjetividad social es la forma en que se integran
sentidos subjetivos y configuraciones subjetivas de diferentes espacios
sociales, formando un verdadero sistema en el cual lo que ocurre en cada
espacio social concreto, como familia, escuela, grupo informal, etc. está
alimentado por producciones subjetivas de otros espacios sociales.
Las personas son verdaderos sistemas portadores, en su
subjetividad individual, de los efectos colaterales y las contradicciones de
otros espacios de la subjetividad social, esta no es una instancia
supraindividual que existe más allá de las personas, es un sistema de sentidos
subjetivos y configuraciones subjetivas que se instala en los sistemas de
relaciones sociales. Esa producción subjetiva no se formó apenas por la forma
en que espontáneamente esas relaciones se organizaron en el curso del tiempo,
sino en torno a sentidos subjetivos que están configurados en torno a
relaciones de poder, códigos y valores dominantes en esos espacios sociales.
La subjetividad y las representaciones sociales
La categoría de representación social siempre se organizó a
través de una terminología socio-cognitiva, como conocimiento compartido,
sentido común y creencias; como cita el autor a Moscovici (2000) que ha sido consciente de que
las representaciones se organizan de una forma compleja constituyendo la base
inconsciente de las posiciones socialmente asumidas por las personas.
En este aspecto podemos ver como hay dos posturas diferentes
donde González Rey considera que “las representaciones sociales representan una
producción de la subjetividad social capaz de integrar sentidos y
configuraciones subjetivas que se desarrollan dentro de la multiplicidad de
discursos, consecuencias y efectos colaterales de un orden social”, pero la teoría
de las representaciones sociales considera que el conocimiento es una producción
social que se instala de forma inconsciente en los individuos, orientando sus
prácticas cotidianas y la producción del sentido común y González Rey piensa
que el conocimiento es una producción subjetiva, que no sólo aparece como una
construcción intelectual que se apoya en cierto sistema de informaciones, sino
que también expresa formas simbólico-emocionales que tienen que ver con la
configuración subjetiva de quienes viven una determinada experiencia. Estas representaciones
sociales constituyen producciones simbólico-emocionales compartidas, que se
expresan de forma diferenciada en la subjetividad individual, y desde ahí
representan una importante fuente de sentido subjetivo de toda producción
humana.
La representación social constituye un campo simbólico
dominante de la vida social, con base en la cual se instituyen diferentes
procesos de organización social y de socialización, lo que configura sentidos
subjetivos que se organizan de forma diferenciada en la subjetividad
individual, a través de las relaciones entre las personas.
El concepto de subjetividad social permite analizar las
representaciones sociales como una producción subjetiva en ese sistema, pero la
subjetividad social no se agota en ellas, aunque las representaciones sociales
representen una forma privilegiada para su estudio. La cuestión no es ver la
representación asociada a determinado objeto, sino entender por qué ese objeto
es vivido de esa forma en las relaciones sociales.
Es aquí que para finalizar podemos relacionar estos conceptos con el pensamiento de Riviere donde considera que el sujeto en el escenario vincular, en la relación con el otro, es donde la necesidad, en la acción concreta de satisfacerla en una experiencia social, se transforma en el sujeto de la representación y desde allí en el sujeto de las significaciones sociales, sujeto humano. Es en el interjuego entre necesidad-satisfacción donde tiene su anclaje, su fundamento, toda acción.

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